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Evolución del Hot Rod
Se dice que en pleno apogeo mediático el "Hot Rod" recibió un revés. Como las cosas se iban
poniendo más serias y llegó el tiempo de la conciencia social, también aparecieron inquietudes y
temores.
El ambiente del Hot Rod se veia frívolo, apareció la invasión británica del 64 y luego Dylan y Vietnam, también la
psicodélica. Ed Roth dijo: "los chicos dejaron de adquirir monster shirts para comprar guitarras. Entonces el
mundo rodero era muy contrastante.
El desarrollo comercial de la preparación de autos llevó a la pérdida de frescura y candidez que
le identificaba al inicio.
Entonces, a partir de la segunda mitad de los años 60 y en la década de los setenta, el
"drag racing" se transformó en una actividad profesional, aparecieron los grandes equipos con
sponsors, podían competir en todo el circuito estatal, asi el "drag racing" dejó de ser el deporte
motor del pueblo, luego se veian los estilos como apelmazados, sin evolución.
No hubo aportes al "street rodding", solamente la customización de motocicletas: choppers de horquilla larga, mecánica
cromada y depósitos de combustibles con acabados metalflake. Con apoyo de la contracultura. Luego aparecieron los
trikes (motos de tres ruedas) con motor Harley, VW y hasta V8.
En los años 70 se presentó el problema de la gasolina, la crisis del petróleo.
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El "drag racing" seguía profesionalizado. Siguieron las competencias aficionadas en lagos secos pero con mucho
menos público. Se impulsó la customización VW por el bajo consumo de los motores, se reafirmó el
"Cal Look" y se continuaba la veneración de los Muscle Cars que venía de los sesenta.
Se arraigó otra disciplina en los setenta con las mejoras mecánicas y las carreras en las pistas de dragsters, como un
equivalente a los Ford coupe de los años 50 en el dragstrip.
A continuación de estas movidas se presentó la customización de las furgonetas de serie y las llegaron a convertir en
antros de lujuria sobre ruedas, según se expresa en un artículo. En sus laterales de carrocería se decoraban murales
pintados con aerografía de imágenes fantásticas o esclavas de historias de capa y espada según el arte de Boris vallejo o
Frank Kelly.
En los interiores de estas furgonetas personalizadas había sobrecarga de terciopelo y alfombras moquete muy gruesas. Los
estilos se sofisticaban y las tendencias de estilo se alineaban con la época.
Vienen los Monster Trucks, enormes camiones con ruedas gigantes, corriendo y aplastando coches, una actividad de
exhibición, no vinculada al hot rodding, fue acompañada por el Mud Bog, competencias sobre barro y el Car Pulling que
es el arrastre de peso con tractores personalizados.
Se da la nostalgia y mucha gente busca las raices, en los noventa se vuelve al estilo simple y de menor costo. Llegó la
kustom Kulture para darle importancia al disfrute más que a la máquina.
Se plantea el low riding que convierte el auto en objeto de identidad de los chicanos.
LLegamos al presente, donde la customización está muy difundida y acomodada a distintos contextos sociales, según precio
del combustible, leyes de homologación y estado de las calles.
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