Iacocca, aprovechando la relación estratégica que tenía Ford con Carroll Shelby, preparador de los temibles
Cobra que llevaban motores y chasises Ford, le encargó la construcción de un Mustang para las competencias,
un verdadero pura sangre. A mediados de 1965 sale la versión salvaje del Ford Mustang, el legendario
Sheby GT350 creado sobre la base del modelo Fastback lanzado también en 1965, fue la delicia de los
corredores y aficionados que no tardaron en adquirirlo.
Cuando Ford finalmente entendió a los autos musculosos se puso a trabajar para recuperar tiempo perdido. En
1968 equipó a unos pocos Mustangs con un motor de 390 HP 427 y lo reemplazó a mitad del año por otro, el
428 Cobra Jet V-8 que desarrollaba unos conservadores 335 bhp, el Cobra Jet era una planta de potencia competitiva
con buen desempeño en las calles y se ofrecía a un precio razonable.
En un Mustang o en un Torino mediano, resultó de los mejores autos musculosos de los años 60 por la
experiencia de manejo.
Ford reforzó la apuesta en 1969 produciendo varios Mustangs de performance: el Boss 302,
Boss 429, Mach 1 y las versiones Shelby GT 350 y GT 500.
Fue una respuesta al Plymouth Road Runner con presupuesto más bajo con una máquina musculosa de tamaño medio.
El Fairlane Cobra venía estándar con el motor 428 Cobra Jet V-8 para responderle al Dodge Charger 500 y
Daytona con el Talladega, basado en el Fairlane.
En 1996 apareció de nuevo el Mustang Cobra, motor de 4.6 litros pero con cabezas con árbol de levas
doble. Desarrollaba cerca de 305 caballos de potencia. Hay información en
www.cobramustang.net (en inglés).